15.7.13

Viajes, viajes y más viajes.

Habrá pregunta más compleja que "¿por qué queremos viajar?". ¿Por qué somos turistas? en la respuesta fácil, "porque quiero salir de la rutina", posiblemente esté el núcleo de la cuestión. Pero en realidad, ni siendo turistas, escapamos de la rutina, de la rutina del turista.

Y por qué queremos escapar de la rutina, si la rutina no es mala en sí, nos estructura la vida, nos la ordena y no está en absoluto reñida con una vida lúdica y creativa, al contrario. Será que a lo mejor lo que nos mueve es escapar del desgaste de estar con nosotros mismos en un escenario más o menos acotado, pero ni viajando huimos de nosotros, aunque está la fantasía de que sí. Sin embargo, ese cambio de gradiente, esa transición entre estar en nuestro salón a estar a miles de kilómetros de allí, es interesante de verdad. Salimos de una constante, "rutina", para entrar en otra constante "itinerario turístico". Lo que realmente nos descomprime es el cambio de estado, probablemente sea ese el fin último de nuestro ansia de desplazamiento.

Dicen los antropólogos que el turismo es una forma de ordenar el mundo, otra forma de control social por la sociedad capitalista postmoderna. Debe ser así, la industria del turismo es una enorme máquina que mueve billones de euros, dólares, yenes... billones de lo que sea, y no es para despreciarla, desde luego.

El hecho de viajar nos posiciona, nos da eleva a un estatus cómodo, de desahogo económico, social y, a veces, hasta cultural.

Martin Parr
La industria del turismo, sagaz como el zorro viejo, usa estrategias para atraer la mirada del turista. Los lugares, en sí no tienen mirada si no hay alguien que va y los mira, pero además han de ser mirados con deseo, con cierto grado de complicidad y el lugar, en cierto modo, ha de estar narcisizado. De manera que la cuestión no está en la mirada del turista, sino en llevar esa mirada hasta allí y mantenerla llena de libido, de ilusión por estar a miles de kilómetros de casa, después de decenas de horas de colas, visitas, itinerarios y trayectos. La agenda de turista casi siempre es apretada, en pocos días tiene que verificar que esa imagen del pueblo que visita era tal y como, inconscientemente, se había construido, pero además ha de volver, en cierta medida con sensación de sorpresa, de que ha descubierto algo que le hace ser distinto. No se lo ponemos fácil a la industria, no.

Pero este fenómeno tiene hasta nombres y apellidos, se llama "Staged Authenticity" (autenticidad escenificada o representada), lo acuñó el antropólogo Dean McCannell y hace referencia a las estrategias que usa la industria para prometerle al turista que mirará cosas que normalmente están ocultas al visitante, o que experimentará las cosas que experimenta el que es de allí.  Nunca habíamos estado tan cerca de vivir la vida del otro, de un otro que no es yo.

Martin Parr
¿Y por qué tenemos tanta necesidad de hacernos tantas fotos cuando viajamos?. ¿Cuántas veces hemos visto la Torre Eiffel, la de Pisa, las cataratas de Iguazú, la plaza roja como escenario de fondo de un turista sonriente en un primer plano?. Da igual que hayamos visto cientos, miles de veces la misma postal, eso no nos va a disuadir del impulso de repetirla tan pronto como tengamos la oportunidad. En el fondo, el turista no viaja para ver el lugar, sino para verse a sí mismo en ese lugar.


Y entre tanta foto, ¿cuándo acaba nuestro viaje?, desde luego que no es en el avión de vuelta. Quizás sea cuando hayamos descargado todas esas fotos en el ordenador de casa, las veamos o no, o cuando hayamos dejado de contar a unos y otros las anécdotas, comparativas y descubrimientos de ese viaje. Es entonces cuando hayamos vuelto a esta otra constante, a la rutina b, la que nos ocupa los otros 11 meses.

Y es que, como dice Enrique Vila Matas, viaje uno lo que viaje, la vida se la juega uno en el salón de su casa


11.6.13

La la foto que no hice

(...) Dedicaba gran parte de su vida a establecer categorías de presagios. Y por eso no es de sorprender que cuando le resultaba imposible ejercer esa función por dudar de ella, au capacidad para hacer frente a las circunstancias de la vida diaria, se reducía al mínimo. Era como si le acometiera una extraña parálisis. (...). Si en esos períodos se mostraba contenida y razonable era sólo porque imitaba mecánicamente un comportamiento que consideraba racional. Una de las razones de su aversión por el relato de los sueños era sólo porque al oírlos pasaba a primerísimo plano la lucha violenta que se libraba en ella, la guerra entre la razón y atavismo. (...).

Lo que complicaba aún más las cosas era que, otros días, la venganza de lo alto parecía la más remota de las posibilidades. Todas las señales eran buenas; un aura sobrenatural y benéfica resplandecía en torno a cada persona, objeto y circunstancia. Esos días, si se permitia a sí misma acuar como sentía, Kit podía ser muy feliz.

Paul Bowles (El Cielo Protector).

... esta es la foto que no hice...

5.6.13

Living with Herbie


Ed Kashi
Qué supone estar al cuidado de una persona mayor y enferma, en una sociedad donde la vejez y la muerte parecen estar vetadas. Esta familia afronta este reto con enorme valentía, sin duda. Es notable la falta de referentes socioculturales de este pequeño grupo en concreto, y de la sociedad norteamericana en general, a los que recurrir para afrontar una situación así. 

Sin duda es una familia comprometida y enormemente reflexiva, que trata de comprender la rutina de la decadencia sin ese background de vivir con un abuelo que, a lo mejor, otras sociedades llevamos de serie.

Os animo a que lo veáis tranquilamente, sólo dura 10 minutos, eso sí, necesitaréis wifi a mansalva.

4.6.13

Antonin Kratochvil

No tenía ni idea de quién era, pero conocía la agencia vii de la que él fue uno de los fundadores. Antonin Kratochvil daba un taller de una semana sobre el Retrato Psicológico. Recibí un mail de Mónica el último día para inscribirse, no me lo pensé. Luego vería quién era ese tal Antonin.

Antonin Kratochvil
Después de inscribirme miré su trabajo, me encantó. Luego miré muy detenidamente la serie Incógnito, un proyecto de retrato a celebrities del mundo mundial que le llevó diez años. Este era el proyecto semilla sobre el que se construiría el taller. Me fascinó.

Incógnito son retratos, retratos a gente muy muy famosa, harta de retratistas. Son fotografías que contienen algo inquietante, no muestran al personaje, sino que lo insinúan con una enorme sutileza. Posiblemente ese acercamiento es lo que les da calidez de personas de carne y hueso, que no es poco.

Hay talleres de los que uno vuelve sin ganas de volver a hacer fotos, eso es feo. De Antonin volví con enormes ganas de seguir corriendo en este maratón sin visos de acabar nunca. Aprender no es fácil, pero ¿y qué?.

Lo difícil se consigue y lo imposible se intenta, ¿o es que tú no harías lo mismo?.



17.5.13

Rania Matar

Llevo varios días con este nombre en la cabeza. Rania investiga, a través de la fotografía, la identidad de las adolescentes de entre 10 y 18 años.

Empezó centrándose en ellas, retratándolas sólo a ellas. Cómo miran, cómo colocan su cuerpo, cómo se relacionan contigo, consigo mismas... Cada foto es un cuento.

Más tarde, Rania amplió el foco de atención y quiso entrar en sus santuarios, es decir, en sus habitaciones. Los posters y las fotos de las paredes, la ropa amontonada en cualquier parte, el peluche es el testigo de una infancia que es finita, el espejo es cómplice de lo que se quiere y se odia a ratos... y maquillaje de supermercado, esmalte de uñas colorín, collares, cartas, pegatinas y un edredón que casi nunca descansa, decorosamente, sobre la cama.

El mundo está revuelto, not me.











10.1.13

El Angel del Barrio

Hay historias que por h o por b las llevas tiernamente para toda la vida. Es como si las guardaras en una carpeta especial que no va a la memoria, sino al alma.

Esta que os digo es una de ellas. Se trata de Joe, un anciano de 81 años que nació, trabajó y ha vivido toda su vida en Hoxton Square, en Londres.

El fotógrafo Martin Usborne (muy amigo de fotografiar animales, personas y especialmente su relación entre ambos) se cruzó por la calle con Joe y quiso retratarlo desde ese instante. La sorpresa es que a partir de ese deseo, surgió una amistad llena de encanto

Joe es un poco Bienvenido Mr. Chance, con esa sabiduría naïf que tienen algunas personas que han sobrevivido a casi todo. El universo de Joe es sorprendentemente simple y hondo a la vez, quizás por esto tenga muchísimo más alcance que las calles de las que nunca ha salido.

Todos los barrios tienen sus propios ángeles que velan por nosotros, por amor al arte.

Os recomiendo que miréis el proyecto, se llama Joseph of Hoxton.

Martin Usborne, del proyecto Josph of Hoxton

8.1.13

Enrique Meneses o El Arte de Vivir Rodando

Quisiera empezar el año haciéndole un tributo a la vida, así que empiezo con Enrique Meneses.
Enrique nació en 1929, la misma semana del crack de la bolsa de NY, y esto, de alguna manera marcó su personalidad. Fue un optimista incurable, un superviviente confeso, un eterno inconformista, amante de la vida viva, llena e intensa. 

Enrique ha vivido cinco crisis y lo cuenta con cierto orgullo. Con el orgullo del superviviente, del que ha sido capaz de inventarse a sí mismo cada día, de adaptarse a las duras y también a las maduras, con ganas, con brío y mucha dignidad. 

Cuenta que iba para diplomático porque así lo quería su padre, pero recompuso su vida, plantó a su padre y dejó derecho para entregarse al fotoperiodismo.

Fue cien mil cosas, casi todas relacionadas con su oficio de fotoperiodista (y sobre todo freelance), que vivió con más que pasión. Posiblemente por la que más se le reconoce es por su trabajo como reportero en Sierra Maestra con el Che Guevara y Fidel Castro durante la revolución cubana. Allí desembarcó detrás de unas faldas que le dieron calabazas y acabó viviendo cuatro meses con Fidel, nada más y nada menos. Nunca le llovió una historia, si hacía falta levantaba un camino intransitado durante siglos para ir detrás de lo que sentía que tenía que contar. Así ocurrió en Cuba.

Empezó a escribir a los 15 años y a los 83 años seguía haciéndolo. Todas las mañanas a las 8:30, estaba al pie del cañón, que era su ordenador. Artículos, libros: "Fidel Castro" (1966), "La Bruja Desnuda" (1976), "Escrito en Carne" (1981), 2La Nostalgia de un Error"... fueron algunos de ellos. Sus memorias publicadas en 2006, "Hasta Aquí Hemos Llegado", son del todo recomendables. Fue corresponsal en Oriente Medio, En India. Dirigió varios programas en TVE como "A Toda Plana", "Robinson en Africa" y en RNE como "Aventureros". También fue director de Playboy España y trabajó para revistas como Paris Match y Life.

...


Retrato de Enrique Meneses en su expo sobre Cuba
Y estoy escribiendo una lista de las cosas que hizo, pero esto no es lo que yo quiero contar de Enrique Meneses. El rastro de vida que queda de las personas que se van, ese aura, no está en los logros. A los trofeos, a los "oscars" no les late el corazón. Creo que está en las ganas, en la pasión por vivir, crear, hacer... amar. El triunfo es fluir. Fluir es seguir rodando. 

Enrique decía que prefería equivocarse ahora que tener razón dentro de cien años y por eso no paraba de hacer cosas y de inventarse una y otra vez. Entendió a la primera este cambio de paradigma vital que llamamos crisis y tardó poco en dar respuesta. Fue blogero incansable durante años y uno de los artífices de Utopía TV, una televisión hecha por y para un periodismo libre, sin artificios, ni censuras (y dicho sea de paso, ponerla en marcha costó unos 400€).


Sabía muy bien que tener una idea es mucho más valioso que guardar cien lingotes en un banco y que llevarla a cabo es tan barato como una buena conexión a Inertnet. Este es el espíritu de este "chico de garage" de 83 años. 
Valoraba la libertad sobre todas las cosas, hacía lo que sentía y no, no era políticamente correcto. Decía en las Universidades que la verdadera Universidad está en la calle, "¡hacer el reportaje que queréis y seréis buenos!, no esperéis que un jefe os mande lo que tenéis que hacer o decir". El trabajo a cambio de nómina era sinónimo de muerte. Los tiempos le dan la razón. Una mente inquieta, hoy, no viste mocasines.

Animaba a los jóvenes a buscar en su curiosidad,  en su inconformismo, en su creatividad... para calzarse en la vida. Su legado es su pulsión de vida, su ilusión y su enorme compromiso. Esto sí es lo que quería comunicar de Enrique Meneses.

Os dejo el "Decálogo del aventurero" y esta entrevista en la revista Jot Down, dos buenos retratos de Enrique.